La vida es jugar a las escondidas todo el tiempo con la verdad. Es difícil vivir en un mundo completamente honesto; un mundo sin racionalizaciones, mentiras blancas y medias verdades. No podemos vivir en ese mundo porque sería demasiado doloroso. Nadie se llevaría bien el uno con el otro y la mayoría no sería capaz de hacer frente a sus propias vidas.

Hoy vamos a hablar de las mentiras que nos decimos a nosotros mismos.

hombre barba deprimido ventana

Lesly-B-Juarez/Unsplash

Me refiero a esas mentiras que nos ciegan a un futuro mejor. Nos ciegan a un futuro mejor porque un futuro mejor requiere incomodidad. Sin importar la definición del éxito, no llegará hasta que no seamos honestos con nosotros mismos. Nunca seremos honestos con nosotros mismos el cien por ciento del tiempo porque es demasiado doloroso. Pero si encontramos suficientes momentos de honestidad para actuar, nos acercaremos a lo que sea que buscamos.

Constantemente tenemos un diálogo en nuestras mentes, exponemos las racionalizaciones, mentiras y medias verdades que nosotros mismos nos decimos.

Como he dicho antes, no sé qué significa para cada quien un futuro mejor, pero si te sientes atrapado en este momento, es porque seguramente estás evitando enfrentarte con la verdad en sus múltiples formas y expresiones. No has examinado tu vida y no has tenido una conversación seria contigo mismo. No has enfrentado los baches en el camino. En su lugar, estás fingiendo que no están.

Estas son algunas de las mentiras más comunes que nos decimos para sentirnos mejor en el presente, mientras que al mismo tiempo, sacrificamos nuestro futuro.

Necesito “X” para sentir “Y”

Es difícil creer que ya tienes todo lo que necesitas para ser feliz. Es fácil caer en la trampa de pensar que el siguiente logro u objetivo te hará sentir mejor. No lo hace.

mujer escribiendo mentiras

Milos-Tonchevski/Unplash

Un escritor, al terminar su primer libro pensó que estaría contento para siempre porque finalmente lo había conseguido. La euforia duró una hora. Entonces, comenzó a preocuparse acerca de cuántas copias vendería. Cuanto más tenía éxito, menos pleno se sentía. Por eso siempre debemos recordar que lo que somos ahora y lo que hacemos en este momento, es todo lo que hay.

Cuando creamos una fuente de alegría en lugar de una de necesidad, nuestro trabajo funciona mejor. Cada vez que empujamos para hacer de nuestro trabajo algo “popular” fallamos. Cuando recordamos que escribimos porque nos encanta escribir, simplemente escribimos. No importa lo que suceda después de eso, siempre y cuando pongamos las palabras en la página día a día.

El éxito viene como una combinación de sentirse pleno y de hacer lo que disfrutamos. Casi nunca sucede al revés. Es una de las grandes paradojas de la vida.

Cuando se trata de nuestra vida, siempre estamos pensando que necesitamos alguna mejora. Pensamos que algo fuera de nosotros tiene que suceder para hacernos sentir de cierta manera. Incluso si ocurre tal o cual cambio, la necesidad de cambiar es persistente.

El cambio se produce de adentro hacia afuera. Claro, hay una serie de acciones que podemos tomar, pero en su mayor parte, el cambio sucede cuando cambiamos la forma en que nos vemos a nosotros mismos y lo que necesitamos para ser felices, que no es nada… sino nuestro propio permiso.

El mundo nos debe algo

mujer deprimida escribiendo

Isaac-Holmgren/Unplash

Cuando nos preguntamos por qué merecemos algo, a veces es difícil llegar a grandes respuestas.

¿Crees que mereces el éxito y la riqueza – por qué? ¿Qué has hecho para justificarlo? ¿Cuánto tiempo has trabajado para ellos? ¿Has trabajado para ellos?

¿Crees que mereces grandes relaciones – por qué? ¿Qué tan bien tratas a la gente? ¿Cuánto has estado trabajando en ti mismo en lugar de desear que la gente encaje en tu definición de una buena persona?

Todos somos egoístas. Queremos éxito, felicidad, dinero, libertad, amor, salud – lo queremos todo. Querer estas cosas no es malo. Es ineludible. Pero pensar que nos las deben causa miseria cuando no las recibimos.

No esperaríamos obtener rentablidad en el mercado de valores sin invertir primero, ¿verdad?

¿Por qué esperaríamos un gran retorno de nuestros deseos sin una inversión significativa? Debido a que somos seres humanos – imperfectos, esperanzados, y para siempre defectuosos.

He dejado de intentar luchar contra mi humanidad y mis defectos. En su lugar, trato de ser más consciente de ellos. Cuando el éxito que quiero no sucede cuando lo quiero, me pregunto. “¿He hecho todo lo que pude?” “¿Tomé atajos?” “¿Debo ser paciente y dejar que las cosas se desarrollen?”

Esta conciencia me centra y tranquiliza – durante unos 5 segundos, un minuto, una hora o un día – luego vuelve la ansiedad. Está bien. No estoy tratando de curarme. Estoy tratando de entenderme a mí mismo.

El cambio es un proceso de autoconciencia. Si deseas aumentar tu conciencia, piensa si realmente mereces lo que crees que el mundo te debe.

No hay nada que pueda hacer

mujer en un bar

Aidan-Meyer

Ayer una mujer se acercó a mí. Ella se preguntaba si el cambio era todavía posible en su vida a la edad de 49.

Pregunta legítima.

Cuando vivimos de cierta manera durante un largo período de tiempo, tenemos una montaña de obstáculos contra el cambio.

Cuando se nos ha dicho una y otra vez de manera sútil que hay un techo y de lo que somos capaces, es difícil creer que podamos hacer más.

No sé qué te pasó o hacia dónde te diriges.

Pero de algo estoy seguro.

Tu pasado no dicta tu futuro. 

He pasado gran parte de mis años en problemas. Tocar fondo es muy real. Lo he tocado muchas veces. Puedes estar harto de vivir de cierta manera y cambiar.

Podemos hacer algo acerca de nuestra situación.

De hecho, alguno de ustedes lo hará.

Si el 1% de las personas tiene posibilidades reales de ser exitosa, al menos una persona que lea esto dirá: “sabes qué, estoy listo. Ya no puedo seguir viviendo así”. 

¿Eres tú? 

Espero que seas tú.

Fuentes: medium.com, thriveglobal.com