“La pierdes cuando la conviertes en una opción cuando ella te tiene como una prioridad. Cuando le pides un tiempo, y el tiempo para ella es oro a tu lado. La pierdes cuando le haces grises los días, ella que se convertiría en arcoiris por pintar tu maldita tristeza.

La pierdes cada vez que le mientes. La pierdes cada vez que la dejas y se siente un poco vacía. La pierdes cada vez que la usas. Física o emocionalmente. La pierdes cuando te alejas y actúas como si no fuera nada cuando regresas. La pierdes cuando le dices que se vaya y luego te enfadas con ella. La pierdes cuando ya no la llenas de detalles y le empiezas a regalar lágrimas.

La pierdes cuando le dices que la quieres, pero no lo suficiente como para decirle para qué. La pierdes cada vez que dices luchar juntos, pero ella es la única que sigue en la guerra. La pierdes cuando le dices que la amas, pero todo lo que dices es una contradicción de cómo actúas.

Cuando no respondes y ella se queda mirando su teléfono. La pierdes cuando ella susurra adiós cuando todo lo que quiere es que le digas que se quede un rato mas.

La pierdes porque no mereces a alguien como ella. Porque, sólo será después de perderla, que te darás cuenta de lo que tenías. Pero para entonces ya será demasiado tarde”.

Ron Israel